Qué manía tiene el estado, dígase Junta de Extremadura, dígase Gobierno de España, en controlar, educar y hablarnos de sexo… ¡¿ pero porqué ponen tanta pasión en el tema y les preocupa tanto?! Ahora dicen que quieren comenzar la educación sexual a partir de los 11 años… como si a los chavales de esa edad no se les pudiese inculcar otro tipo de valores más constructivos (que lo del sexo ya llegará…) como el respeto hacia el otro sexo en materia de tolerancia, de compartir, de comprender o de aprender a querer como por ejemplo enseñando a que el hombre y la mujer somos diferentes biológicamente pero iguales volitiva e intelectualmente. Sucede que le damos tanta importancia a las relaciones sexuales que nos olvidamos de las relaciones humanas, de la comunicación entre las personas y todo lo que hay que hacer para que una relación entre dos personas no se rompa cuando comenzamos a aburrirnos del juguete sexual que representa para ir a buscar otro a la estantería. Que no todo es el sexo, que si fuese así, sería mucho más divertido, fácil, placentero y distraído; pero no es así. Sino que se lo digan a los cientos de miles de parejas que rompen todos los años, a esos más de 500 matrimonios que se separan todos los días, pregúnteles si todo se resuelve con el sexo o si se resuelve poniendo la cabeza y el esfuerzo para conseguir mantener viva la afectividad que los unió.
¿Cuánto dinero se gasta el estado en campañas de publicidad y formación en sexo? y ¿cuánto se gasta en formar a la gente para que sus relaciones personales -de pareja fundamentalmente- funcionen y sean fructíferas? No haría tanta falta invertir en sexo si las relaciones funcionasen correctamente. No hay que buscar calor en otro nido si el tuyo está calentito… La formación en valores (¿qué son los valores?… en eso entraremos otro día) humanos aplicados a las relaciones personales es en lo que el estado debería invertir; ya no tanto en el sexo como herramienta que nos llevará a conseguir el fin tan ansiado, sino en la conversión de los valores en hábitos operativos; todas esos actos repetitivos que nos convertirán en personas con valores. Por poner un ejemplo: ¿cuántos políticos hablan de TRANSPARENCIA? TODOS. Pero ¿cuántos políticos podríamos decir que son transparentes? … no pongo la mano en el fuego, pero el valor transparencia solo se consigue siendo sincero, honesto en nuestros actos, aplicando medidas de control (reales), no ocultando nada o dando respuesta inmediata a cualquier duda que pueda tachar nuestra honorabilidad. Enseñar a ser transparente con actos concretos. Pues con el estado ocurre lo mismo, buscan ofrecer medidas para encontrar la estabilidad personal pero no encuentran la fórmula. Desearían ofrecer de forma inmediata el valor FELICIDAD o ESTABILIDAD PERSONAL a los ciudadanos y creen que lo tienen que hacer a través del sexo. Qué equivocados están!! Y sino que observen los resultados. Con la educación sexual no bajarán los embarazos no deseados, no bajará el índice de abortos, no bajarán las enfermedades de transmisión sexual, no bajará el índice de separaciones y divorcios… no conseguirán nada más que lo contrario a sus objetivos, porque confunden el tocino con la velocidad. El sexo sí, pero con sentido. Aprendamos a educar en valores.
De los cientos de conferencias que hemos dado por España hablando de pareja, nunca hemos hablado de sexo ni de religión, ni nunca nos han preguntado. La gente de la calle entiende que una relación de pareja tiene un componente sexual, y que es importante, pero también entiende que si fundamentas la relación de pareja en el sexo, esa relación durará lo que dura un caramelo en el patio de un colegio. Aprender a construir una relación, si quieres que hablemos de sexo, te ayudará a tener relaciones más plenas al cabo de los años de relación.




ARTÍCULO EN LA VOZ DE ALMERÍA





